Son dos las novedades más llamativas que se encuentran los 450 muchachos de la Ciudad al comenzar el nuevo curso, a comienzos de marzo.
Salta a la vista un nuevo mural, obra de Cristian Brest Pujol y, por otro lado, tiene lugar una visita de la patrona de Costa Rica, la Virgen de los Ángeles.
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<!-- Foto principal: fin --><!-- Texto: inicio --> El curso, en la Ciudad de los Niños, comenzaba con el mes de marzo, el primero, día lunes. Para algunos de los muchachos, los novatos, todo era nuevo. Los veteranos, sin embargo, ya conocían el lugar, sabían moverse en él, conocían a los frailes, a los profesores, al personal…
Pero nunca faltan novedades, incluso para los más enterados. Les sorprende el número de alumnos, que una vez más ha aumentado, esta vez hasta los 450 muchachos. Y les sorprende también cierta decoración que antes no había. Puede decirse que la Ciudad es un museo al aire libre. En sus calles y plazas se exhiben obras de arte (pinturas, esculturas, fuentes, grabados, tallas…) de los más diversos artistas nacionales y extranjeros. El tema, casi siempre, son los niños y adolescentes, que representan a todos aquellos que aquí han encontrado un espacio de crecimiento y superación personal.
A las obras que había antes, se añade ahora un nuevo mural. Son varios los ya existentes, pintandos normalmente por alumnos de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, bajo la dirección del profesor Gerardo Martí. El nuevo decora la pared posterior del ACAI y asemeja un enorme ventanal desde el que un niño ávido de experiencias observa el discurrir de la Ciudad. Es obra de un joven artista argentino llamado Cristian Brest Pujol, que fue contactado e invitado por los frailes recoletos en un encuentro casual en Dominical (Puntarenas), donde se hallaba realizando ciertos murales en algunos hoteles y cafés de este importante centro turístico. Él se interesó por la obra social de la Ciudad de los Niños y decidió venir a dejar su propio testimonio.
Cristian se considera admirador y seguidor de los grandes muralistas, gusta de los espacios abiertos y de las obras de grandes dimensiones con intensidad expresiva. En las que él realiza en la Institución espera poder trasmitir la energía de los niños y jóvenes en crecimiento que miran con optimismo hacia el futuro. Aguardaba con cierta expectación la llegada de los chicos en este inicio de año escolar, pues piensa que ellos serán los mejores críticos de su trabajo. De momento, no ha podido llevar a cabo todos los proyectos que ha elaborado para este centro; tiene varios bocetos ya concluidos, a la espera de encontrar donantes que puedan subvencionarlos.
Hay otra novedad que suscita curiosidad y gran devoción entre los muchachos. Nada menos que la patrona de Costa Rica, la Virgen de los Ángeles, tiene anunciada su visita a la Ciudad de los Niños. Es algo meramente circunstancial: una parada técnica en el viaje que hace desde su santuario, en la vecina ciudad de Cartago, hasta la población de Orotina, en la costa del Pacífico. Tanto a la ida como al regreso está previsto que se detenga en la Institución.
El traslado se va a realizar, además, en helicóptero, lo que añade para los muchachos mayor espectacularidad. De hecho, el aparato espera en terrenos de la Ciudad desde el sábado 27 de febrero por la tarde. El domingo, a las 8 de la mañana, llega la Negrita de los Ángeles, que es recibida por todos con gran entusiasmo. Permanecerá en la Institución varias horas, hasta que puede partir el helicóptero, que ya estará de vuelta a las cinco de la tarde.
A su regreso, la Virgen es esperada por un nutrido grupo de fieles, entre quienes los religiosos han repartido abundantes globos blancos y celestes. Hay también buen número de niñas que llevan delantales y canastas de pétalos de flores. En el momento de entonarse el himno de la Reina de los Ángeles, los globos se sueltan al aire y las niñas impulsan sus pétalos multicolores hacia la imagen, que queda así engalanada. La estación se concluye con la bendición que sobre todos imparte José Francisco Ulloa, obispo de Cartago.
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